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sábado, 23 de abril de 2011


viernes, 8 de abril de 2011

RELATO





SOY UNA HOJA DE AVELLANO

Soy una hoja. Si, soy una hoja de un avellano, hace pocos días los frutos cercanos,  ya estaban listos, y eso atrajo a muchas personas que se acercaron a mi árbol, ansiosas por recogerlos, a todos les gustan las avellanas, pero nadie se fija en una simple hoja de avellano como yo,  suerte tengo si no me arrancan y me tiran al suelo y me pisotean sin piedad. Aquí estoy sujeta en el árbol desde que era un minúsculo brote que apenas se percibía en la rama, mi color ha ido pasando por todos los tonos de verde hasta llegar al amarillo, he visto como cambian las estaciones y estoy esperando como en años anteriores, caer al suelo y formar parte, con otras muchas, del compost que se formara cuando la lluvia nos moje y nos mezclemos para volver a  formar parte de la tierra.
De repente…. empecé a notar unos movimientos bruscos, el viento soplaba más fuerte que otras veces, y sentí como me soltaba de mi anclaje y comencé a volar arrastrada  por una fuerza incontrolable, comencé a tomar altura y pase por encima de mi árbol en el que había nacido y crecido y vi a mis hermanas como se  agarraban fuerte para no salir volando como yo, conforme me  fui elevando, vi otros  avellanos, cedros, acacias, adelfas y otros muchos  árboles que forman este  bosque que rodea la Alhambra, la visión era magnifica, la gama de amarillos, dorados, ocre y hasta rojizos, era increíble, infinidad de  tonos y matices… extasiada me encontraba  contemplando el maravilloso panorama que se desplegaba ante mi cuando algo inesperado cambio el rumbo de mi trayectoria y un fuerte dolor note en mi espalda como si fuera un picotazo y eso era exactamente  un gorrión me había cogido con su pico y me llevaba a quien sabe donde…. Pero algo distrajo su atención y me sentir caer en picado, girando sobre mi misma viendo como el suelo estaba cada vez mas cerca….
Tuve la gran suerte de ir a caer a una acequia por la que corría veloz el agua, fresca y cantarina que amortiguó mi caída  y  que rápidamente, me llevo camino abajo donde unos niños echaban palos y ramas haciendo carreras de barcos construidos con materiales del bosque,  hojas de todos los colores, que me acompañaron en mi paseo durante un rato. El agua me llevo de fuente en fuente, de charco en charco, donde bebían y se refrescaban  los pajaritos y otros animales del bosque, haciéndome recorrer  cantidad de parajes que nunca había soñado visitar.
Lentamente la velocidad del agua fue disminuyendo, llevándome suavemente a un remanso, a una orilla  donde me encontré con otras  miles de hojas de todos árboles del bosque,  donde juntos esperaremos  rebrotar de nuevo cuando llegue la próxima primavera.